Tiempo de lectura: 3 minutosEsto complicó mucho las cosas, ya que hubo fuertes ataques de mildiu. El desafío es mayor cuando trabajas con viñedo ecológico. En el periodo de floración las
Vendimia Manual, entre el 6 y el 14 de octubre en palots de 180 kg. Variedades 95% Tempranillo, 4% Garnacha, 1% Viura.
Terruño característico por su aporte en elegancia a los vinos y por ser ideal para el cultivo de la vid, dotando al viñedo de un buen drenaje, una adecuada iluminación de los racimos, una buena disposición radicular y un aporte limitado de nutrientes.
El año fue muy inestable, frío y húmedo. El granizo caído a principio de julio afectó a algunas parcelas levemente, que, junto con el granizo caído en el mes de septiembre, atacó a las bayas más sensibles. Esto, unido a un exceso de humedad, hizo necesario un mayor control sanitario en manejo de vegetación y
Vendimia Manual, del 10 al 12 de octubre, en palots de 180 kg. Variedades 76% Tempranillo, 20% Garnacha y 4% Viura.
Terruño característico por su aporte en elegancia a los vinos y por ser ideal para el cultivo de la vid, dotando al viñedo de un buen drenaje, una adecuada iluminación de los racimos, una buena disposición radicular y un aporte limitado de nutrientes.
Ambos vinos son de la Bodega Hermanos Hernáiz
Un año muy complicado. El invierno fue suave lo que propició una brotación temprana, 10 días antes de lo habitual. Las precipitaciones en esta época fueron de 245 litros. La primavera continúo muy lluviosa. Casi todas las semanas caía algo de lluvia hasta totalizar los 233 litros.
Esto complicó mucho las cosas, ya que hubo fuertes ataques de mildiu. El desafío es mayor cuando trabajas con viñedo ecológico. En el periodo de floración las
temperaturas fueron muy bajas y con lluvias constantes, por lo
que hubo un corrimiento generalizado en todas las parcelas.
Muchas de las flores del racimo abortaron y no llegaron a convertirse
en bayas. Racimos secos por el mildiu, corrimiento… por momentos todo parecía un desastre.
Pero la grandeza del campo está en que muchas de las situaciones que son catastróficas para la cantidad, se convierten en mágicas para hacer grandes vinos: cepas con poca carga y racimos muy abiertos con bayas pequeñas. Todo esto, sumado a un verano seco y caluroso, permitió conseguir una maduración
increíble, que dio lugar a vinos que se muestras potentes, pero
con gran finura.


