A Juanma Lavín, el hombre que convirtió el vino en poesía y la hospitalidad en un arte. Tu luz seguirá brillando en cada rincón de Villa-Lucía. Hasta siempre, capitán de las viñas. Foto: Gastroystyle.
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La tierra de Rioja Alavesa, esa que se viste de ocre en otoño y de esperanza en primavera, hoy guarda un silencio distinto. Se ha marchado Juanma Lavín, el hombre que no solo entendía el vino como un producto, sino como un lenguaje del alma
El alma mater de Villa-Lucía y el gran visionario del enoturismo ha emprendido su último viaje, dejando tras de sí un rastro de aromas, sabores y, sobre todo, una humanidad inabarcable.
Rioja Alavesa guarda hoy un silencio respetuoso. Despedimos a un visionario que supo escuchar la tierra y traducir su alma en sabores inolvidables. Descansa en paz entre pámpanos de eternidad. Foto: Gastroystyle.
El legado de un visionario
Juanma no era un simple empresario; era un poeta de la hospitalidad. En un mundo que a menudo corre sin mirar atrás, él nos enseñó a detenernos ante una copa de vino para escuchar lo que la tierra tenía que decirnos. Bajo su mirada, Villa-Lucía se transformó en un templo de los sentidos, un rincón donde la gastronomía y la cultura se fundían en un abrazo eterno.
Como decía el célebre Robert Louis Stevenson: »El vino es poesía embotellada.» Y si el vino es poesía, Juanma fue su mejor rapsoda. Supo leer entre líneas en las cepas de Laguardia y traducir ese conocimiento en experiencias que acariciaban el espíritu. Fue el arquitecto de sueños líquidos, el impulsor de un enoturismo inclusivo y emocional que puso a su región en el mapa del corazón del mundo.
Arquitecto de sueños líquidos y rapsoda de nuestra cultura. Gracias, Juanma, por enseñarnos a catar la vida con el corazón y por hacer de la gastronomía un abrazo eterno. Tu huella es imborrable. Foto: Gastroystyle.
Un brindis por la eternidad
Hablar de Juanma es hablar de pasión.Su entusiasmo era un motor que no conocía el cansancio. Tenía esa rara habilidad de hacer sentir a cada visitante como el invitado de honor en su propia casa. Porque para él, el servicio no era una profesión, sino una forma de amor al prójimo.
En estos momentos de sombra, recordamos las palabras de Leonardo da Vinci: »Así como un día bien empleado trae un dulce sueño, una vida bien empleada trae una muerte dulce.»
La vida de Juanma fue, sin duda, una vida bien empleada. Fue una cosecha excelente, de esas que se recuerdan durante décadas. Dejó semillas de innovación, de respeto por la tradición y de una amabilidad que hoy florece en el recuerdo de todos los que tuvimos la fortuna de cruzar su camino.
Como decía Neruda: ‘El vino crece como una planta de alegría’. Juanma fue esa alegría para todos los que cruzamos su camino. Nos queda su ejemplo, su calidez y un brindis pendiente al cielo. Foto: Gastroystyle.
La oda del terruño
Oh, capitán de las viñas y los sueños, tu voz resuena en las barricas de roble, en el murmullo del viento que peina los sarmientos. No te vas, pues te quedas en el retrogusto de un buen brindis, en la luz tamizada de Villa-Lucía, y en la sonrisa de quienes aprendieron a catar la vida a tu lado.
Como escribió el gran Pablo Neruda en su Oda al Vino: »El vino mueve la primavera, crece como una planta de alegría, caen muros, peñascos, se cierran los abismos, nace el canto.»
Juanma hizo que naciera el canto en cada rincón de Rioja Alavesa. Fue el puente entre el ayer de nuestros abuelos agricultores y el mañana de una tierra que mira al futuro con orgullo. Su ausencia es un hueco en la mesa, pero su presencia es el vino que no se agota, el que se comparte en la mesa de la memoria.
No es un adiós, es un agradecimiento infinito por una vida bien empleada. Villa-Lucía siempre será tu casa y tu memoria será el vino que nunca se agota en nuestra mesa. ¡Buen viaje!.
La huella imborrable
Hoy las banderas de la gastronomía y el turismo están a media asta, pero las copas deben estar en alto. Porque a un hombre como Juanma Lavín no se le despide con llanto, sino con el agradecimiento de haber compartido su tiempo, su sabiduría y su luz. Villa-Lucía seguirá siendo su hogar, y cada vez que descorchemos una botella en estas tierras, habrá un eco de su generosidad. Su viaje continúa ahora entre viñedos celestiales, donde seguramente ya estará organizando la mejor de las recepciones. »La muerte no existe, la gente solo muere cuando la olvidan; si puedes recordarme, siempre estaré contigo.» — Isabel Allende. Descansa en paz, Juanma. Tu legado es el aroma de esta tierra y la calidez de tu abrazo. Buen viaje entre los pámpanos de la eternidad.