InicioNOTICIASCasa Ponzano reentrando dulcemente

Casa Ponzano reentrando dulcemente

Tiempo de lectura: 3 minutos

Llegó la temida reentrada vacacional

Existen reentradas suaves, cuando uno aterriza poco a poco en la realidad, y las duras, esas en las que el jefe te recibe con una montaña de correos, tres reuniones y un excel kilométrico. En esas reentradas uno se abrasa como un malvavisco olvidado sobre la parrilla, carbonizado por fuera y todavía crudo por dentro.

Para esos casos la medicina no se vende en farmacia. Se sirve en una mesa. Existen pequeñas dosis de vaselina emocional y gastronómica capaces de hacer mucho más llevadera la vuelta a la rutina. Una de ellas responde al nombre de Casa Ponzano.

Materia prima de excepción sin artificios con propuestas con personalidad propia, equilibrio perfecto y un respeto absoluto por el producto de calidad. Foto: agencia.
Materia prima de excepción sin artificios con propuestas con personalidad propia, equilibrio perfecto y un respeto absoluto por el producto de calidad. Foto: agencia.

Porque septiembre no tiene por qué ser un castigo. Madrid recupera el pulso, las terrazas vuelven a llenarse y renace una de las instituciones más serias de esta ciudad: el tardeo. Ese invento castizo según el cual uno sale de la oficina para tomar «una copa rápida» y termina arreglando el mundo alrededor de una mesa.

Casa Ponzano parece, a primera vista, un restaurante desenfadado, de esos donde uno entra sin ceremonia y se siente cómodo desde el primer minuto. Error. Es un magnífico disfraz. Detrás de esa informalidad se esconde una cocina que juega muy por encima de lo que aparenta.

Un viaje gastronómico sin fronteras con cocina libre, refinada y de marcada identidad que combina técnica impecable y bocado sutil en cada pase. Foto: agencia.
Un viaje gastronómico sin fronteras con cocina libre, refinada y de marcada identidad que combina técnica impecable y bocado sutil en cada pase. Foto: agencia.

Tuve ocasión de comprobarlo y confieso que la sorpresa fue de las que reconcilian con la restauración madrileña. El lingote de foie es una auténtica delicadeza, un bocado de alta gastronomía camuflado entre risas y buen vino. El lingote de steak tartar tiene tanta personalidad que uno duda si compartirlo o pedir otro para evitar conflictos diplomáticos en la mesa.

Y el tartar de atún… bueno, el tartar de atún directamente se sale del plato. Literalmente y gastronómicamente. Generoso, fresco, sabroso y con una calidad de producto que no admite discusión.

El arte del tardeo y el buen comer en Madrid con el refugio ideal donde la tradición madrileña y los bocados de alta cocina se maridan con el mejor ambiente. Foto: agencia.
El arte del tardeo y el buen comer en Madrid con el refugio ideal donde la tradición madrileña y los bocados de alta cocina se maridan con el mejor ambiente. Foto: agencia.

Las carnes merecen capítulo aparte. Maduradas, bien seleccionadas y tratadas con respeto. Aquí no hay fuegos artificiales para esconder el producto; cuando la materia prima es buena, basta con no estropearla.

¡Los postres contundentemente terapéuticos!

Pero quizá el mayor mérito de Casa Ponzano sea otro: la libertad.

Vivimos una época de restaurantes con pasaporte. Si entras en un italiano, todo habla italiano. Si eliges un japonés, todo viene en versión nipona, incluidos los palillos, que parecen obligatorios hasta para respirar. Si es chino, chino hasta el último detalle. La especialización ha levantado fronteras culinarias y, a veces, también limita la imaginación.

Casa Ponzano rompe ese corsé. Aquí la cocina no pide visado. Puede permitirse un foie extraordinario, un tartar impecable, una gran carne o cualquier otra propuesta sin sentirse obligada a jurar fidelidad a una bandera gastronómica. Es una cocina libre, y esa libertad se nota en la carta y se disfruta en la mesa.

El broche terapéutico para el paladar es el final dulce y rotundo imprescindible para culminar una experiencia inolvidable de esas que reconcilian con septiembre. Foto: agencia.
El broche terapéutico para el paladar es el final dulce y rotundo imprescindible para culminar una experiencia inolvidable de esas que reconcilian con septiembre. Foto: agencia.

Y llega el remate. Cuando aparece la cuenta, uno tiene la sensación de que el camarero se ha dejado un folio sin imprimir. Porque la relación calidad-precio es excelente. De las que ya empiezan a ser una especie protegida en Madrid.

Así da gusto volver de vacaciones. Si la reentrada tiene que existir, al menos que venga lubricada con un buen tardeo y una cocina capaz de convertir un lunes cualquiera en un pequeño motivo de celebración.

Ana Belén Toribio
Ana Belén Toribio
Periodista y sumiller. CEO y Directora.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Entradas Populares

En Primera Persona

Chefs con Estrellas

Personajes

Iberoamérica de cocina en cocina