Tiempo de lectura: 4 minutosPaso 7. Quédate con la intención volcada en el ritual, confiando en que esos frutos van a llegar, en que tu camino hacia la transformación ya se está dando.
La festividad de Samhain, Halloween, es de origen celta y simboliza el final del ciclo de las cosechas
Calabazas, disfraces, caramelos, películas de terror y fiestas son formas de celebrar Halloween, el Día de Difuntos o el de Todos los Santos. Para algunos, Halloween es una festividad norteamericana sin ningún significado aparente; aunque, en realidad, Samhain es una celebración de origen celta con un alto simbolismo: acoger a los espíritus de las personas trascendidas para recibir, a cambio, la protección de sus familias y ganado, su principal riqueza económica.

La noche de Halloween es la de Samhain, celebrada a primeros de noviembre por los pueblos celtas (1.200 a 400 a de C) para marcar el final del ciclo de las cosechas y dar paso a la época oscura, por lo que se entendía como una festividad de transición hasta la llegada de Beltane, celebración que, a su vez, tenía lugar aproximadamente a finales de abril.
Por ser de transición, en Samhain tenían mucha importancia los rituales, pues se creía que durante esa noche la barrera que separaba el mundo de los vivos y el de los muertos era más fina que nunca.
Los celtas sabían que los espíritus de los familiares difuntos regresaban al hogar, por lo que debían darles una buena acogida. Preparaban un lugar en la mesa de celebración con ofrendas de comida y bebida, para que tan ilustres visitantes repusieran fuerzas.
Esta dedicación tenía premio, ya que esos espíritus se encargarían de proteger a las familias y el ganado, principal activo económico de estos pueblos.
Aún había más visitantes, pues los espíritus de la naturaleza también se acercaban a los hogares celtas. En este caso, se les contentaba para que no provocaran desastres ni se llevaran los rebaños.
Como la festividad coincidía con el final de la recolección de las últimas cosechas de hortalizas (nabos y calabazas) los celtas utilizaban estos frutos para tallar figuras y colocar luces dentro.
De nuevo la tradición que ha llegado hasta nuestros días: calabazas encendidas listas para servir de luminarias con las que guiar a los muertos hacia el más allá, de vuelta.
“En Samhain se celebra la muerte, aunque no como un final, sino como una transformación”, dice Leticia, terapeuta de la Escuela de Libertad Cuántica (escueladelibertadcuantica.com); “es, por tanto, una celebración de la vida en toda regla, para festejar tu propia cosecha, lo que has logrado hasta ahora”.
“Desde esta noche de Halloween o Samhain se abre un periodo de espera e introspección que empieza con la muerte de todo aquello que deseas que termine en tu vida”, dice esta experta de ELC; “de manera que estos hábitos te llevarán hacia tu transformación”.
El ritual que Leticia propone para la noche de Halloween requiere que prepares varios materiales: una vela (del color que prefieras), un vaso con agua, un caldero (vale un plato hondo), una hoja de laurel, una rama de canela, un poco de romero, un papel en blanco y un bolígrafo.


