Tiempo de lectura: 3 minutos
Después de finalizar una comida a base de setas de cardo y calamaritos en su tinta llegan los postres y decidimos abrir una botella de Sidra de Fuego Panizales para armonizar la bebida con el habano Quai D’Orsay Coronas Claro, pues la baja graduación de la sidra asturiana y la suavidad y poca fortaleza del cigarro cubano nos acompañarán muy gratamente
La Sidra de Fuego es una bebida bastante moderna que puede acompañarnos a la hora del aperitivo o en los postres, como vamos a hacer en esta ocasión. Con sus 9º de alcohol y todo el sabor de la manzana bien tratada se armonizarán perfectamente con el Quai D’Orsay Coronas Claro. Se trata de un cigarro de la marca cubana que cuenta con una fortaleza de uno sobre cinco, una de las más bajas del vitolario de Habanos.
En el llagar Panizales utilizan mostos yema antes del prensado, porque son los más limpios. Cocidos durante ocho o diez horas se reducen a la quinta parte como mínimo. Después quedan dos años en barricas de roble francés y de americano, lo que les proporciona los toffes, vainilla, algo de coco, incluso tabaco dependiendo del grado de tostado de madera.

La marca de Habanos Quai D’Orsay fue originariamente creada para los aficionados franceses en los años setenta. Durante muchos años (hasta hace apenas un lustro) solamente se podía encontrar en el país vecino hasta que se decidió la distribución de sus puros para todo el mundo.
Esta vitola denominada en galera Coronas es de lenta combustión. Dispone de un tiro excelente y una densidad de humo no muy alta. Su magnífica elaboración nos permite percibir toda la gama de sabores en los que se mezclan la pimienta blanca (picante pero no agresiva en boca), los tostados y una fortaleza baja que permite aconsejarlo para fumadores que se inicien.
Encendido nuestro habano de referencia con suaves inicios… además de una buena percepción de tabaco en boca durante su primer tercio, nos ofrece desde las primeras aspiraciones un sabor suave y bien aromatizado.


