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La mejor edición de Gastrónoma: 10 años y un crecimiento del 25%
Recuerdo el primer sorbo, la primera chispa. Hace diez años, Gastrónoma era una promesa, una semilla plantada en la tierra fértil de Valencia. Hoy, al cerrar las puertas de esta décima edición histórica, siento que esa semilla ha florecido en un árbol majestuoso. Es un árbol cuyas ramas acogen el mejor talento. También el sabor más puro y la conversación más vibrante.
«Caminante, no hay camino, se hace camino al andar,» sentenció Antonio Machado. Y ¡vaya si han caminado!… Este año, los pabellones de Feria Valencia no eran meros espacios; eran templos de la alquimia culinaria, llenos de un rumor de vida que superó en un 25% el eco de años pasados.
Durante tres días, miles de profesionales de la hostelería, la restauración, la panadería, la pastelería, etc. han llenado los pabellones 1 y 3 de Feria Valencia en una edición marcada por el talento, los referentes y el negocio.

Un mar de rostros y sabores
No solo eran cifras de crecimiento; era la calidad del aire, densa de aromas a pan recién horneado, a los aceites esenciales del mejor producto y al perfume de un futuro que se cocina a fuego lento. Vi a chefs que son leyendas, a panaderos con manos de artista y a sumilleres cuyos ojos brillaban al descorchar la historia.
El alma de Gastrónoma reside en esos momentos robados:
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Ver la concentración en los ojos de los concursantes del MMACE, forjando esculturas de chocolate tan efímeras como sublimes.
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Escuchar a David Seijas, antiguo sumiller de El Bulli, desgranar las “Confesiones de un sumiller”, recordándonos que el vino es un viaje, una metáfora líquida de la vida.
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El debate sobre la Inteligencia Artificial de Julius Bienert, haciéndonos reflexionar sobre si la tecnología puede replicar la calidez del abrazo humano de la hostelería.
En Gastrónoma, la vida nos ha sucedido en diez escenarios simultáneos, en siete zonas experienciales donde el aprendizaje era tan delicioso como el plato servido.

El epílogo de una década brillante
La magia culminó en la Noche de la Gastronomía en Veles e Vents. Allí, bajo la luna de Valencia, junto a la brisa del mar, nombres como Ricard Camarena, Luis Valls y Bernd Knöller celebraron no solo la feria, sino el espíritu de una Comunidad que ha sabido convertir el producto y la tradición en vanguardia. Fue una comunión: una promesa de lealtad al sabor.

Entre los protagonistas de la velada estuvieron algunos de los nombres más destacados del panorama culinario de la Comunitat Valenciana: Vicente Patiño (Saiti), Luis Valls (El Poblet), Bernd Knöller (Riff), Ricard Camarena (Restaurante Ricard Camarena), Esperanza Cano (El Xato), Carlos Julián (Ampar), el equipo de Casa Manolo, La Sucursal, Fierro y Llisa Negra. Todos ellos se unieron para rendir homenaje a una década de Gastrónoma, demostrando la diversidad y el nivel de excelencia que definen a la cocina valenciana.
Al despedirme, las palabras de Alejandro Roda resonaban con una verdad innegable:
“Ha sido, sin duda, la mejor Gastrónoma de nuestra historia. Los pasillos llenos, los stands activos de principio a fin y la calidad del público profesional confirman que Gastrónoma es el punto de encuentro del sector”, ha declarado Alejandro Roda, director de Gastrónoma.


