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Desde los montes de la Alhambra fue la Real Academia de Gastronomía la que desplegó sus galardones nacionales
La quincuagésima primera edición un festín de emociones, cerró su telón con un suspiro dorado. El Premio Especial fue el fulgor inesperado, que coronó al humilde y grande Bar FM de Granada.
Granada, esa joya andaluza y crisol de culturas, se convirtió en el templo efímero de la excelencia culinaria. Lo hizo al acoger la 51 edición de los Premios Nacionales de Gastronomía. En su Palacio de Congresos, se alzó el telón de una noche memorable. Noche donde «la cocina es un lenguaje mediante el cual se puede expresar armonía, felicidad, belleza, poesía, complejidad, magia, humor, provocación, cultura» (Ferran Adrià), y la cultura misma se sentó a la mesa con el sabor.
La velada fue un banquete para los sentidos. Además, fue ungida por la música. Desde la vibración profunda de la guitarra del maestro Juan Habichuela Nieto, hasta la melodía postrera del violín de Ángel Bocanegra. Escoltados por la guitarra de Álvaro Martinete y el cante de Aroa Palomo.
Se rindió pleitesía al talento sin medida y a la pasión indomable. Aquellos pilares que sostienen la fortaleza de nuestra gastronomía. Como apuntó Luis Suárez de Lezo, presidente de la RAG, se celebró a Paco Morales, cuya cocina demuestra que «bebiendo del pasado, la historia también puede ser vanguardia». Se honró a Blas Benito y Raúl Rodríguez, «ejemplo y escuela, reivindicación del valor del servicio como arte y expresión de hospitalidad». Y a Audrey Doré, «con esa combinación brillante entre conocimiento y sensibilidad por el vino.»
El humor inteligente de David de Jorge, que «acerca la gastronomía al gran público», la valentía de María Ángeles Pérez Samper, que defendió la investigación en la mesa, y la promesa de futuro de Pilar Pascual, ejemplo de una generación que se abre paso, se sumaron a la visión preclara de Francisco López Canís, que anticipó el papel crucial de la gastronomía en la identidad cultural del país.
La noche, que guardaba ya sus elegidos, desveló un Premio Especial. Un aplauso unánime a Francisco Martín y Rosa Macías, guardianes del producto en Bar FM de Granada. Bar cuya «búsqueda incansable del mejor género de calidad, le ha convertido en uno de los grandes templos del producto de nuestro país».


