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Jumilla: donde el alma del vino se revela en cada gota

Tiempo de lectura: 3 minutos

Jumilla: corazón de monastrell, voz eterna del vino

España, este país bañado por el sol y abrazado por la vid, susurra historias en cada una de sus 148 joyas enológicas. De las 105 Denominaciones de Origen Protegidas a las 43 Indicaciones Geográficas Protegidas, el alma de nuestro país se vierte en cada copa. Lo hace revelando un potencial vitivinícola que clama ser descubierto. Por ello, es imperativo descorchar el velo y celebrar el fruto de la tierra a través de catas que nos inviten a explorar la profundidad de su ser.

Jumilla: donde la monastrell traza el alma de un terruño único

Desde VinosCLM MEDIA, nos sumergimos en el corazón de Jumilla. Lo hacemos guiados por la maestría de la Asociación Española de Periodistas y Escritores del Vino (AEPEV) y la Denominación de Origen Jumilla. Todo en una danza sensorial orquestada con la Escuela Española de Cata. ¿El propósito?. Desentrañar los secretos de esta tierra, sus bodegas que custodian la tradición, sus vinos que narran el paisaje y, sobre todo, la monastrell, la uva que define su esencia.

Bajo la dirección de Carolina Martínez, secretaria general del CRDOP Jumilla, nueve de los doce vinos más laureados en el Certamen de Calidad Vinos DOP Jumilla 2025 se presentaron como embajadores. Todos ellos portadores de la identidad de la denominación en cada evento… desde los encuentros gastronómicos hasta las citas promocionales. Un certamen que, en su 31.ª edición, se erige como un espejo fiel de la evolución y el espíritu inquebrantable de los vinos de esta región.

Un mosaico de tierra y tiempo: la singularidad de Jumilla

Jumilla, una de las cuatro Denominaciones de Origen supraautonómicas de España, teje su historia entre dos comunidades: Murcia y Castilla-La Mancha. Un legado que se remonta a 1966, cuando Albacete y Murcia compartían un mismo destino. Hoy, a pesar de las fronteras administrativas, las bodegas permanecen unidas, cultivando más de 20.000 hectáreas de viñedo. Un 60% extendido por el sureste de Albacete (Hellín, Montealegre del Castillo, Fuente Álamo, Ontur, Albatana y Tobarra) y el 40% restante en el norte de Murcia, en el municipio de Jumilla.

Los suelos de Jumilla, pardos, pardo-calizos y calizos, son un testimonio de resiliencia. Con una capacidad hídrica envidiable y una permeabilidad media, las viñas desafían las sequías, bebiendo de la tierra lo necesario para florecer. Pobres en materia orgánica, su estructura milenaria ha preservado la vid de la filoxera, mientras su pH elevado y baja salinidad, junto a una textura franca y franco-arenosa, invitan a la aireación. Entre los 350 y los 980 metros de altitud, emerge un terruño inconfundible. Viñedo que se revela al dejar atrás la llanura manchega y adentrarse en Tobarra, el umbral donde comienza la «identidad de un territorio».

Con un clima semiárido continental acariciado por la influencia mediterránea, el 80% de las viñas se cultivan en vaso, con una poda corta que moldea entre 3 y 4 brazos. La monastrell, la joya de la DOP Jumilla, domina el paisaje con el 90% de las viñas viejas. Le siguen la airén (5%) y la garnacha tintorera.

La sinfonía de sabores de la D.O.P. Jumilla

La cata ha sido un viaje por la paleta de colores y aromas de Jumilla, donde cada sorbo era un verso. Degustamos desde el Carchelo Orange Airén de Bodegas Carchelo y el Castillo San Simón Monastrell de García Carrión, hasta el Infiltrado Syrah ecológico de Casa de la Ermita (Mención Especial al Mejor Vino Ecológico), el Marzas Monastrell 2024 de Bodegas Delampa (Mención Especial al Mejor Vino Monastrell), el Casa de la Ermita Roble Monastrell-Petit Verdot de Casa de la Ermita, el Alceño 12 Monastrell Cepas Viejas 2022 de Bodegas Alceño, el Sabatacha Monastrell Crianza 2020 de Bodegas BSI, el dulce Amatus 2023, monastrell de Bodegas Bleda, y el naturalmente dulce Lacrima Christi, también Monastrell, de Bodegas BSI.

Los vinos tintos de la DOP Jumilla, que acaparan el 90% de su mercado, son un estallido de expresividad en nariz, con una frutosidad marcada por notas de frutas negras, maduras, cerezas y fresas. Los blancos, un 5% del total, son brillantes y matizados, con tonalidades que van del amarillo verdoso al pálido, y aromas afrutados y cítricos. Los rosados, con un 4%, se visten con tonalidades atractivas como el rosa, la frambuesa y la cereza, ofreciendo vinos frutales y carnosos en boca, con una persistencia media. Los vinos dulces, como pudimos constatar, deslumbran con un color rojo violáceo o teja, e incluso marrón en los más añejos, con una intensidad media a muy alta y aromas maduros de carácter frutal, a veces acompañados de notas balsámicas y especiadas.

Con más de 21 millones de botellas vendidas en 2024, el 62% de la producción de Jumilla alza el vuelo hacia la exportación, encontrando su hogar en los paladares de Estados Unidos, Alemania, Canadá, Reino Unido y China, mientras el 38% restante se deleita en el mercado nacional.

Ana Belén Toribio
Ana Belén Toribio
Periodista y sumiller. CEO y Directora.

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