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En las alturas donde el cielo besa la piedra, sobre Madrid, vigía de luz y sombra, Élkar, cual crisálida de los vientos, emerge en la planta trigésimo tercera, todo un sueño
A más de cien metros, con la ciudad a sus pies y con un tapiz de estrellas bajo el cristal que abraza. Desde allí, la mirada se pierde en el horizonte, mientras el alma degusta la belleza.
Y ahora, un nuevo laurel corona su nombre, un eco de excelencia en cada plato, Elkar, donde el sabor se eleva, y la gastronomía alcanza el firmamento.
En la cúspide de Madrid, donde la Torre Emperador Castellana rasga el cielo, Élkar se alza como un faro de la alta cocina. Desde su atalaya en la planta 33, no solo se admira la ciudad, sino que se degusta el alma de la gastronomía, ahora bendecida con el reconocimiento de la Guía Repsol como restaurante recomendado. Este distintivo no es un mero adorno; es el eco de un compromiso inquebrantable con la excelencia, un susurro que eleva a Élkar al panteón de los templos culinarios capitalinos.
Un lienzo de sabores elevado
El chef Fran Vicente, junto a su orquesta de talentos, orquesta una sinfonía de sabores. Danza entre la tradición mediterránea y la visión contemporánea. Cada plato es un tributo al producto de proximidad. Producto seleccionado con la devoción de un artesano, para que la frescura y la calidad sean el alma de cada bocado. Las técnicas innovadoras no enmascaran. Realzan la pureza de los sabores naturales, tejiendo una propuesta en constante evolución. Todo un lienzo donde la estacionalidad y las mejores materias primas dictan la paleta de colores. Así, Élkar promete una experiencia singular en cada visita. La audacia creativa se funde con el respeto más profundo por la herencia culinaria.
Iconos en el paladar y la vista
Entre las joyas de su corona culinaria, el Mero asado con beurre blanc, caviar y judías confitadas emerge como un poema al mar. Mientras la Presa ibérica con demi-glace, kumquat y torta de arroz canta a la tierra con acentos de sofisticación. Y para el dulce epílogo, una reinterpretación de la Tarta Ópera cierra el telón con una nota de maestría.
Experiencias a la medida del deseo
Élkar despliega sus alas en diversas formas para abrazar cada anhelo:
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La Carta: Un compendio de creaciones. La técnica se entrelaza con la pasión, y el producto dicta el compás. Se renueva al ritmo de las estaciones, garantizando una frescura que honra el ciclo natural.
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Menús Degustación: Para el viajero culinario que busca una inmersión profunda, Fran Vicente y su equipo han concebido dos odiseas gastronómicas. Una secuencia armoniosa de sabores y texturas. Todos desvelan la esencia de Élkar. En cada pase, una invitación a la sorpresa y al descubrimiento.


