InicioBEBIDAS40 Vendimias de Santiago Ruiz: un legado en cada copa añada 2024

40 Vendimias de Santiago Ruiz: un legado en cada copa añada 2024

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Al principio de cada primavera llega la nueva añada de Santiago Ruiz. Lo viene haciendo desde 1984, desde su primera vendimia. Este año se cumplen cuarenta

En el umbral de cada primavera, un néctar nuevo asciende, la añada de Santiago Ruiz, promesa líquida que danza desde 1984, su albor primera. Cuarenta albas de viñedos, cuarenta ciclos de la tierra, coronan este año, un jubileo de mosto y espera.

Y la bodega que lleva su nombre, con el mimo de quien custodia un sueño ancestral, celebra tejiendo el vino que en la mente de su fundador floreció. Un blanco que es canto, destinado a vestir de alegría los instantes que el corazón atesora.

Cuarenta vendimias tejidas en el tiempo, y Santiago Ruiz 2024 respira aún el alma de su creador. Es un eco fiel del estilo que germinó en los albores, abrazando las cepas emblemáticas de O Rosal. Su etiqueta es un mapa nupcial trazado con tinta de cariño y nos recuerda la senda de la autenticidad, la belleza de ser genuino.

Este vino es una invitación a sorber la esencia de Galicia, aromas y sabores que evocan la brisa salina, el verde profundo de sus valles. Nació de un amor profundo por la vid, escuchando susurros, respetando sus cadencias, cual filosofía de vida hecha líquido, el legado de Santiago Ruiz perpetuado.

El ciclo de la savia en 2024 se inició bajo un manto generoso de lluvias, lágrimas del cielo sobre la tierra sedienta de O Rosal. La primavera, de susurros suaves y persistente rocío, nutrió la cepa con casi dos millares de litros, un abrazo húmedo que también trajo consigo la sombra del mildiu, conjurada con danza de hojas y cuidados alquímicos. Mas, cuando junio desató su sol, y el estío tardío se tornó seco y benéfico, la uva vistió su mejor gala, sana y prometedora.

El veintiocho de agosto, el albariño abrió la danza de la vendimia, seguido por el godello y la corte de variedades, hasta que el veinticinco de septiembre selló la cosecha más larga en los anales de Santiago Ruiz, un poema de paciencia y dedicación.

Cata de Santiago Ruiz 2024

El vino es limpio, brillante y con tonos pajizos. Un elixir diáfano, brillante como el rocío matinal cual oro líquido recién descubierto.

Su aroma es un despertar de la naturaleza, vivo y sincero, una sinfonía compleja donde las flores blancas del albariño (que canta con el ochenta y uno por ciento de su alma) se entrelazan con la delicadeza del godello (un susurro del cuatro y medio por ciento), la untuosidad de la treixadura (cinco por ciento de caricia), y el perfume sutil del loureiro (cuatro por ciento de recuerdo). Notas frutales maduran en la memoria olfativa, danzando con la mineralidad terrosa y profunda del caiño blanco (cinco y medio por ciento de misterio).

En el paladar, se despliega con elegancia compleja, un cuerpo presente y a la vez equilibrado. La entrada es un dulce preludio, que se funde en un frescor vivificante, una caricia que perdura.

Compañero versátil en la mesa, abraza con igual pasión los tesoros del mar gallego, pescados y mariscos de la costa brava, y se aventura con armonía en los sabores exóticos de la cocina asiática, la suavidad de las carnes blancas y la untuosidad de los patés. Su temperatura ideal, entre diez y once grados, desvela su alma en cada sorbo.

Un sorbo a la historia, un brindis a la pasión, un legado líquido que se ofrece a catorce noventa y cinco euros, la llave a cuarenta vendimias de sueños embotellados.

Ana Belén Toribio
Ana Belén Toribio
Periodista y sumiller. CEO y Directora.

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